Cuadra Cero

Stephanie Williams
Curaduría: Daniel Soto Morúa
Inauguración: 01 de marzo, 2018.
Del 01 de marzo al 19 de mayo del 2018.
Salas 2, 3 y 4
Cuadra Cero - Stephanie Williams

El locus como construcción de discursos

Usualmente entendemos el territorio como un concepto vinculado a la geografía y cargado de contenido social; sin embargo, anterior a 1970 se le asociaba, sobretodo, como “referencia al espacio de la soberanía o la jurisdicción de un país o sus unidades administrativas, y era especialmente relevante en geografía política” (Capel, p.1, 2016).

La configuración de este concepto es muy amplia, y sin querer ahondar en acepciones específicas, se toma como punto de partida el Palacio Nacional como símbolo de territorio, ese locus (lugar, sitio) político, hegemónico y discursivo de la época. Por lo tanto, si se juzga no como edificio de lujo, sino como “hito”, “terreno abierto”, “locus de formación estatal”, resulta un centro de gestación y defensa de los valores nacionalistas. Se podría hilar en una serie de reflexiones y cuestionamientos, ¿cómo se podría interpretar su construcción/destrucción? ¿cuáles mecanismos fueron utilizados para asignar y designar una historia común, esa que todos conocemos y asumimos? ¿por qué a través del estudio de la arquitectura se puede evidenciar la instauración discursiva de nuestro país?

Bajo esta mirada, Cuadra Cero manifiesta que, desde ese “locus construido por el Estado” -el Palacio Nacional- se gestaron una serie de discursos oficiales que ayudaron a concebir parte del nacionalismo patriarcal costarricense que aun hoy se mantiene vigente. La propuesta expositiva de Stephanie Williams escarba en la arqueología documental y crea un falso archivo histórico, cargado de ironía, cuestionamientos y solapamiento del poder.

El Palacio Nacional, pretexto de inventos e invenciones

En 1855 se inauguró, gracias al encargo del presidente Juan Rafael Mora Porras, el Palacio Nacional. Situado en la manzana cero (la primera que se traza para marcar el orden urbano) entre la Avenida Central y la calle 2, sería el centro de los tres Poderes de la recién fundada República (31 de agosto de 1848), la cual promulgaba ser libre, soberana e independiente. Ante de ello, Costa Rica no poseía una “identidad propia” sino que se le atribuía a una “identidad centroamericana”; por lo que, poco a poco el mismo Estado tuvo que ir “construyendo” una mitología nacional cargada de figuras heroicas, monumentos, edificaciones e infraestructura que supusieran una historia sólida y veraz. “Esto comienza a estructurarse hacia la década de 1870 y avanzará conforme a la importancia que los grupos dominantes le asignen a la legitimidad producida por la promoción de sentimientos nacionales” (Díaz, 2007, p. XX).

Así, este edificio, magnificación del poder político y de belleza neoclásica, vio desde sus entrañas cómo los más altos funcionarios del país ideaban normativas para el progreso y centralización del Estado, allí los más altos funcionarios del país idearon tácticas para obtener el gane en la Campaña Nacional (1856-1857). Fue el corazón de operaciones militares, orgullo cívico nacional y, además, centro de actividades sociales; ostentaba lujo, burguesía y refinamiento capitalino. La Sala del Congreso era aún más ostentosa que el Teatro Nacional.

Su construcción afectó la estructura urbana, social, productiva y discursiva del país y durante 103 años marcó una época crucial. Por lo tanto, si se juzga no como edificio de lujo, sino como “hito”, fue un referente histórico, temporal, político y económico, símbolo del orden liberal por excelencia, ese que defendía los derechos del pueblo. Fue derribado en 1958 por el entonces Primer Poder de la República, y así, se impuso sobre Costa Rica el nuevo orden basado en la estatización bancaria, regido por el Banco Central.

Muchas personalidades y funcionarios estuvieron en contra de su destrucción, pero pudo más el solapado poder neo económico que la voz temerosa y sosegada del pueblo. “El arquitecto y cronista Andrés Fernández, comentó recién que se trataba de dos fincas, ambas del Gobierno, por tanto, Bienes de dominio público, inalienables, no se podían vender. Los diputados de oposición le discutieron al Presidente por querer desaparecer el Palacio y venderlo al Banco Central sin tener la autoridad para ello. Al hacerlo, era claro que lo iban a botar (…) es evidente el papel del sistema bancario nacional en la destrucción de la ciudad” (Fernández, A., comunicación personal, 17 de enero de 2018).

Orden, determinación y el pretexto de la ruina

Los costarricenses tendemos al olvido. De lo bueno. De lo malo. De la historia. Desde el punto de vista urbanístico, la ubicación de la manzana cero la ocupa hoy el Parque Central de San José. Las ruinas arquitectónicas se han vuelto pretexto del olvido, de cómo se ha escrito la historia oficial y discursiva desde los poderes políticos y sociales.

Pero más que despertar nostalgia por la arquitectura, Williams alude a un modelo estructural (de poder y de discurso), el cual marcó una época en la cual -desde la pretensión al desarrollo social- surgieron contrariamente una serie de brechas, normativas y diferenciaciones políticas, sociales y económicas al margen de la hegemonía estatal.

Sin embargo, es importante subrayar que el Palacio fue creado bajo un estilo arquitectónico neoclásico; poseía planta cuadrangular y un patio central, diseñado con proporciones renacentistas con referencias grecorromanas. Andrés Fernández (2010) explica que “la arquitectura del Palacio era, pues, del tipo neoclásico que se había impuesto en los Estados-nación de Europa primero y de América luego, tras la Revolución Francesa (…) y que la simbología del neoclasicismo tenía elementos que les resultaban útiles [a los poderes estatales]: su carácter definitivo y eterno, como fuera del tiempo y de la sociedad, equilibraba la falta de pasado, de historia, la fragilidad de todo régimen emergente”.

Es por ello que la relación entre derribamiento arquitectónico y discursivo resulta vinculante en el contexto. No es posible desprender la relación entre la vasta destrucción arquitectónica que ha marcado a San José, de la imposición de nuevos valores y discursos por parte del Estado. “El Palacio Nacional de la joven Costa Rica representaba precisamente eso: era el centro gravitacional cívico y político de la capital, y, por tanto, del Estado nacional que empezaba a consolidarse apenas al calor de la incipiente riqueza cafetalera y de las europeizadas clases sociales cuyo poder expresaba ese edificio” (Fernández, A., 2010).

La coyuntura creada entre estos hechos y pensamientos colectivos ha desembocado, quizá, en una reacción asumida o entendida como nacionalismo. Así, la artista apela, basada en las voces de los historiadores más importantes de nuestro país, y construye un falso archivo que invita al espectador a reflexionar y construir nuevos discursos; se interesa en la estructura de la ciudad, el origen de su fundación y la permanencia de algunos modelos de pensamiento que acompañaron y se evidencian históricamente, a través de infraestructuras creadas tiempo atrás como reflejo de factores de orden social.

Daniel Soto Morúa
Curador MADC

 

La modernidad… esa que muchos continúan esperando

Daniel Soto Morúa / ¿Qué significa para vos el derribamiento del Palacio Nacional, no solo lo que implica desde la perspectiva patrimonial, sino como reflejo de una sociedad que se construye día a día?

Stephanie Williams / En general, la relación que hago con “lo demolido” adquiere en mi trabajo un carácter de “lo oculto” o de “lo que aparenta”, “lo que se tapa”, “lo que no se dice”, más que cerrar o terminar un proceso, en muchos casos demoler implica continuar procesos políticos que en apariencia se dan por terminados. Esto normalmente a partir de cambios en las ciudades, basados en modelos de pensamiento, o en decisiones de unos pocos.

“Cuadra Cero” parece, en primera instancia, un acercamiento estético que añora la arquitectura perdida, pero el espectador, entre más hurga en el falso archivo, más claro le queda que el contenido de tu obra narra algo más.

Es posible que a nivel de recepción se haga una lectura muy superficial sobre la nostalgia por el patrimonio; sin embargo, no es mi principal intención hablar desde ese punto de vista; por el contrario, me interesan más las múltiples capas de información que va teniendo el proceso, y que tiene que ver con poner en discusión dichos aspectos sobre un nacionalismo dudoso o inconsciente. En Cuadra Cero me interesan los procesos que se gestionaron desde el sistema centro-ciudad; desde su construcción, que al mismo tiempo coincide con la formación y centralización estatal, además de la determinación de patrones que establecieron cómo se construiría la historia de Costa Rica a partir de ese momento.

Cuestionás el discurso político que se generó entre el final del siglo XIX e inicios del XX, una etapa compleja en nuestro país. El Palacio Nacional lo utilizás como símbolo de ese periodo convulso.

La demolición del Palacio Nacional, de la cual no se tiene registro ni razón específica, se podría entender como un cambio de modelo de ciudad; sin embargo, evaluando las características políticas alrededor de los procesos de construcción/demolición, el ejercicio político y las ansias por el progreso coinciden en varios puntos.

Sin intención de llegar a conclusiones certeras, realizo una lectura desde lo visual sobre algunos personajes, hechos y vestigios a partir de tal estructura. Me preocupan poco las características ornamentales o de majestuosidad de un edificio, más bien, me inquietan los discursos e ideologías implantadas en la época, el modelo de un centro de ciudad que determinó la construcción de las diferencias y jerarquías de género, nivel económico y figuras patriarcales.

Tu falso archivo es una reacción, podría decirse, al vacío que existe en algunas grietas de la historia. Es una reposición imaginada de una historia que no ha sido contada.

El proyecto de archivo propone crear ficción de relatos oficiales. La relación simbólica archivo “verdadero/falso” intenta unir piezas dispersas a pesar de su “naturaleza organizativa”; los archivos constituyen una historia fragmentada a partir de un ejercicio político que determina cómo se escriben los discursos de la historia, amoldándose a intereses particulares para su institucionalización, discursos que, desde su origen no admiten grietas, pero que están constituidos de esa forma. Jacques Derrida decía que el archivo trabaja siempre contra sí mismo, porque nunca encontraremos nada más que lo que expone la destrucción, e introduciendo a priori el olvido. El archivo organiza, constata, selecciona y administra el material que alberga el conocimiento, la historia institucionalizada que hasta la actualidad se asume como propia, es la interiorización de la historia contada como una verdad común.

Por otro lado, no me interesa dar veredictos. Mi trabajo, por la naturaleza de su proceso, consiste en la recopilación de “archivos disfuncionales”, y experimento a partir de inquietudes personales y las relaciones entre contextos desplazados, por eso es que adquiere muchos niveles de lectura y de interpretación. No pretendo persuadir al espectador, por el contrario, creo que esa cantidad de capas de información posibilita que las lecturas sean plurales.

¿Qué te interesa de la discursividad hegemónica del siglo XIX?

Todo. La narrativa histórica se construye desde ahí, la transición entre la Colonia y la formación de estados, la Independencia, las normativas implantadas, la promesa de la modernidad.

¿Cuál es tu posición, entonces, respecto al derribamiento arquitectónico y la construcción de discursos?

Para mí, deja de ser importante el sentido de derribamiento, porque incluso se podría hablar de un principio de destrucción desde el momento en que se concibe la construcción, sea de una estructura, de una cuidad, de un espacio como territorio. En ese sentido, el espacio es estratégico para el ejercicio del poder. Pensar en dinámicas sociales implica pensar su territorialidad, sus espacios y las normas de un contexto específico.

¿En qué radica el significado de ser costarricense desde la lectura que hacés del pasado y cuál creés que sea el impacto que tenga tu discurso en la producción artística contemporánea?

No tengo intención de hablar de Costa Rica desde una postura local. Claramente, parto del contexto que tengo cerca y de la vivencia cotidiana, pero creo que a través de las múltiples capas que componen mi trabajo, abordo temas relacionados con dinámicas sociales más globales y que afectan desde un contexto histórico la actualidad, tales como violencia, memoria corta, nacionalismos, patriarcalismos, segregación, gentrificación, desplazamientos. Lejos de dividir procesos o contextos, propongo “un ir y venir” tal como si uno fuera consecuencia del otro.


Reseña biográfica

Exposiciones y proyectos personales:

2018: Cuadra Cero. Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José, Costa Rica.

2017: La patria su peso. Despacio. San José, Costa Rica.

2015: Pictografías cartográficas. Proyecto La Mancha. La Paternal Espacio Proyecto. Buenos Aires, Argentina.

2013: Relatos sobre lo propio. Facultad de Artes y Letras, Universidad de la Habana. La Habana, Cuba.

Exposiciones Colectivas

2017:

• A terra no meio. FUSO Anual de Video Arte Internacional de Lisboa. Lisboa, Portugal.

•  VideoSur. París Francia.

2016:

• X Bienal Centroamericana. Museo Nacional de Costa Rica. San José, Costa Rica

• Nostalgia del Paraíso: encuentro de visiones fotográficas al paisaje. Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura, Galería Nacional Museo de los niños, San José́ Costa Rica.

• Conclusiones Actuales acerca del Arte Originario. Museo del Jade. San José, Costa Rica.

• Viajan solas. Klaus Steinmetz Contemporary Art. San José Costa Rica.

• Lo escrito, escrito está. TEOR/ética. San José́ Costa Rica

• Proyecto Atlantis. Galería Roberto Sasso. Universidad Veritas, San José́ Costa Rica.

2015:

• Octava edición del Concurso de videocreación y nuevos medios digitales Inquieta Imagen.(ii_2015). Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José́ Costa Rica.

• Tiestos de una cultura. Museo Nacional de Costa Rica. San José́, Costa Rica.

2014:

• Entre concreto. TEOR/ética. San José́ Costa Rica.

• Los cimientos también son fragmentos. Lado V. TEOR/ética. San José́ Costa Rica

2013:

• IX Bienal Costarricense de Artes Visuales, Bienarte, Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. San José́, Costa Rica.

• Muestra # 1 Contemporánea / impo. po / sible. Ackee Spot Contemporary. Heredia, Costa Rica.

• Muestra Paralela: Aquí́/ Ahora. Espacio Abierto. Escazú́, San José́ Costa Rica

2012:

• X Edición Valoarte, Avenida Escazú́. San José́ Costa Rica

• Combustión Espontánea, Limón Costa Rica. • Micro-Archivos. Museo Ex-teresa Arte Actual. México D.F

2010: • Realidades. Museo Nacional de Costa Rica. San José Costa Rica.

2009: • UNO +UNA, Galería Alternativa, San José. Costa Rica.

2008: • VI Edición Valoarte, Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura, Galería Nacional Museo de los niños, San José́ Costa Rica.

Reconocimientos:

• 2015: Primer Lugar. Octava edición del Concurso de videocreación y nuevos medios digitales Inquieta Imagen.(ii_2015). Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. San José́ Costa Rica.

• 2012: Primer Lugar. X Edición Valoarte, Avenida Escazú́. San José́ Costa Rica • 2008: Mención Honorifica. VI Edición Valoarte, Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura, Galería Nacional Museo de los niños, San José́ Costa Rica.
Residencias: 2017: julio-agosto. Karaoke todos los días. Despacio. San José, Costa Rica.