Exploraciones espaciales del Tercer mundo.

Simón Vega
Curaduría: Daniel Soto Morúa
Inauguración: 17 de noviembre, 7 p.m.
Del 17 de noviembre del 2016 al 12 de marzo del 2017.
Salas 2, 3 y 4
Identidad de la exposición "Exploraciones espaciales del Tercer mundo" de Simón Vega.

Cálidas utopías de una Guerra Fría

Cuando los estadounidenses y los soviéticos descubrieron este pedacito de tierra, vieron aterrizar sus ideologías más profundas, pretexto perfecto para asentarse. Para unos, el “patio trasero” (concepto que se arrastra desde un siglo atrás), para otros, la base más cercana de la casa del enemigo. En este solar lleno de exuberancia les cultivamos bananos y café a cambio de crueldad, golpes militares, dictaduras, estados contrainsurgentes, corrupción, política maltrecha, dependiente y partidaria, corrupción ciega, amargura institucional reflejo de instituciones fachada. Aunque llovieron promesas de un mundo mejor, la historia se podría traducir en dos palabras: guerrillas y revolución.

Centroamérica ha sido ajedrez de guerras y paz, así se ha delineado desde épocas de la Conquista, pero se afianzó en gran medida a partir de 1945 con el inicio de la Guerra Fría, justo concluida la Segunda Guerra Mundial. Centroamérica se convirtió en un pastel bicolor que se peleaban Estados Unidos y la extinta Unión Soviética (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas - URSS), el lustre quiso ser color azul pero también rojo. El imperio gringo (o Bloque Occidental, como se le conoce oficialmente) adornó sus triunfos con la imposición de la globalización (a través de apoyo armamentista y económico) y los comunistas (Bloque del Este) lo hicieron con iguales herramientas pero con distintas tácticas.

Las cálidas utopías y promesas fugaces fueron desbordantes, y la imposición ideológica de cada bando “triunfó”. Este triunfo fue pantalla, claro está. El forcejeo entre ambos bandos devino en un cruel baño de sangre y en una polarización que aún hoy se mantiene, el tiempo ha sido cómplice y la misma historia ha callado esa compleja bipartición. El resultado fue el mismo independientemente del color dominante. ¿Por qué?

Desde 1945 y hasta 1991, estas dos superpotencias marcaron el orden del orbe en temas de política económica, operaciones militares, asuntos exteriores, intercambio cultural y hasta deportes. La ciencia y la tecnología (en la cual las exploraciones espaciales fueron un eje central) desenmascararon un aspecto vital. La denominada “Carrera espacial” (desarrollada ente 1950 y 1980) fue el pretexto para realizar investigación para la tecnología militar de destrucción masiva, significó, por tanto, una analogía entre lo tecnológico y lo armamentista.

Había mucha tensión con el asunto de la guerra nuclear, el temor por la escalada nuclear tituló de “frío” el enfrentamiento. Pero entre medio hubo varios conflictos indirectos, como las guerras de Vietnam, de Corea, Afganistán y El Salvador. Todos intentos gringos por detener el avance de la ideología comunista. La acumulación de armas atómicas y misiles balísticos (aéreos y submarinos) fue absurda.

A pesar de la disolución de la URSS y el empoderamiento de Estados Unidos como única superpotencia mundial, aquí en el solar centroamericano -o el pastel bicolor- el asunto de las guerrillas, dictaduras y revoluciones ha sido constante. “A lo largo de la década de 1990, la estrategia del gobierno de Estados Unidos hacia América Latina hizo hincapié en la integración económica a través del libre comercio, la regulación de la migración, y la guerra contra las drogas. Sin embargo, Cuba y El Salvador parecían ser los dos países de América Latina donde la Guerra Fría se mantuvo.”1 La humillación histórica -con énfasis en lo político y en lo social- ha marcado las “venas abiertas” que no se han curado a pesar del tiempo. Durante décadas, América Central ha sido el ring de luchas ideológicas, pues como bien dice un refrán “ideas quiere la guerra”.

1. Chase, M. (s.f.). The End of an Era: Te Cold War in El Salvador and Cuba. NACLA. Recuperado de http://nacla.org/news/end-era-cold-war-el-salvador-and-cuba

Exploraciones espaciales del Tercer mundo

Las utopías de la Guerra Fría, mezcladas con el humor, la creatividad para la supervivencia y la pobreza económica de Centroamérica, es lo que da pie al trabajo del salvadoreño Simón Vega. “Los bombardeos y esas ideas espaciales de las grandes y frías superpotencias, aterrizan forzosamente y se desarrollan a medias entre maizales y cafetales del trópico centroamericano”, expresa el artista, quien ha vivido en carne propia la realidad de uno de los países más castigados por los estragos dejados por los bloques capitalista y socialista.

Las apropiaciones que hace a través de naves de exploración espacial dejan leer entre líneas los fusilamientos de guerra, la rapacidad económica de los corruptos, la modernización de la economía, las luchas de poder, la represión política, los disturbios sociales y la imposición triunfal de sus modelos de referencia; aunque también el humor, la desinformación, el ingenio y funcionalidad del mercado informal y de las ventas ambulantes. Vega hilvana muy fino entre el antes y el ahora, entre la tecnología de punta y la chatarra reutilizable, entre la comedia y la trágica realidad de nuestros tiempos. Pone en evidencia a los “Macondos erigidos en naciones”, como lo expresó Alain Rouquié.2

Su propuesta, inmersiva y sensorial, evoca nostalgia por el mundo de “antes”: antes de los “sucesos”, antes de la guerrilla, antes de los sandinistas… Por la época idílica en la que cada cual conocía su lugar. En la cual el café, el azúcar y el banano se vendían bien, y la “cuestión social” era asunto de la política y los capataces musculosos.2 Su obra divierte, emociona e invita al descubrimiento, pero también valida la realidad de nuestros días y mantiene en vigencia la carencia de criterio político y su inoperancia, como la recién compra de tanques de guerra que hizo Nicaragua a Rusia (2016), el paso del narcotráfico entre el Sur y el Norte de América, los reiterados golpes militares en Honduras , el analfabetismo, el crimen en las calles fantasma de Guatemala, la pobreza extrema y el hambre, las maras del triángulo norte, la discriminación en Belice, el impacto drástico por el cambio climático, la violencia de género y de grupos vulnerables, al aumento en el costo de la vida de los costarricenses, el paraíso fiscal panameño… secuelas de la Guerra Fría que apenas hierven en este solar.

Centroamérica es una región di fícil, aquí se encuentran algunos de los países con mayores desigualdades del mundo. Para Vega, ser centroamericano “significa vivir en un submarino. Un submarino con una parte que emerge como un paraíso tropical y debajo de la cual suceden todo tipo de situaciones oscuras, escondidas, ilícitas y violentas. Significa ser una sola nave pero desconectada, con compartimientos inaccesibles y otros secretos. En el 2016 las comunicaciones son mejores, sabemos lo que pasa en otras partes del submarino, pero no siempre las podemos accesar. Significa oír sonidos de sirena mezclados con otros de cumbia, significa ver la luz, ser feliz y estar temeroso al mismo tiempo. Estar en el presente y también en el pasado pero hacia el futuro , no poder ver más allá de la propia mano.”

No es posible comprender la realidad centroamericana sin tener en cuenta el conflicto Este-Oeste, transformaciones y trastornos que emergen y se sumergen gracias a la generosidad estadounidense y ruso-soviética. La fascinación que despierta el solar para estos grandes es lo que ha permitido su desarrollo, pero que al mismo tiempo carga con un desafío moral de gran peso.

Basado en ello, Vega deja de lado los ejes Norte y Sur y explora en la dimensión Este y Oeste, toma las épocas de guerra y los tiempos de paz y crea tres esculturas sociales, dos basadas en dispositivos espaciales creados por la NASA y por el Programa Espacial Soviético y otra, en submarinos activos durante la Guerra Fría. Además, presenta unaserie de obras bidimensionales en papel y tela, y elementos de referencia que se despliegan como un archivo documental o laboratorio, elaborando un juego entre los conceptos de espionaje y consulta. Inspirado en los mercados informales, en el comercio ambulante y en la arquitectura marginal, reta al espectador para que forme parte de este bello sueño centroamericano de encontrar la paz, pero temerosa pesadilla para aquellos poderes a los que les conviene la debilidad y la separación de América Central.

Simón Vega nació en El Salvador en 1972. Obtuvo una Licenciatura en Artes Plásticas por la Universidad Veracruzana, México (2000) y una Maestría en Art e Contemporáneo por la Universidad Complutense de Madrid, España (2006). Ha expuesto de manera individual en Austria, Portugal, España, México , Estados Unidos, Canadá y El S alvador. Ha participado en las Bienales Centroamericanas de los años 2002, 2004 y 2010, en la IX Bienal de La Habana en Cuba (2006) y en la 55a Bienal de Venecia, Italia (2013), así como en “Bartered States” en el Bronx River Art Center (2009), “The S-Files” en El Museo del Barrio (2011), ambas en Nueva York y “Coca-Colonized” en BROT Kunsthalle, Viena, Austria (2010). Esta su primera exposición individual en Costa Rica.

En su obra recrea dispositivos tecnológicos que se relacionan con complejos sistemas de poder en Latinoamérica, pero los elabora con materiales y técnicas de construcción propias de las zonas marginales y el comercio ambulante, aportándole una esencia tropical de tercer mundo. Los medios en los que expresa su discurso son principalmente dibujo, escultura efímera e instalaciones. Parte de sus obras se encuentran en algunas colecciones internacionales importantes como El Museo del Barrio en Nueva York, el Pérez Art Museum of Miami (PAMM) y la Sanziany Collection at Palais Rasumofsky en Viena.

Actualmente, reside y trabaja en La Libertad, El Salvador.