Pieles

Francisco Vásquez May y Ulises Rivera
Curaduría: Carola Fumero Araya
Inauguración:
24 de enero de 2026 al 2028
Explanada MADC
Pieles

Las superficies de las edificaciones históricas que hoy albergan el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) son como pieles. Dialogan con el paisaje y la naturaleza, trasmiten historia e identidad, y reflejan necesidades, conocimientos, y el uso de materialialidades acumuladas a lo largo del tiempo como parte de una práctica humana esencial. Cuestionar estas edificaciones y sus superficies desde su dimensión estética, cultural y constructiva nos confronta con quienes somos: como sociedad situada en un entorno histórico, natural y construido.

La obra nace de la conciencia de este hecho y del diálogo entre el arquitecto Francisco Vásquez May y el artista visual Ulises Rivera, quienes proponen una experiencia panorámica y envolvente que conjuga materialidad, espacio, cuerpo y color, a partir de la fusión entre la bioarquitectura y el muralismo.

La obra surge de la observación de las múltiples capas materiales que dan sustento a la edificación industrial de la antigua Fábrica Nacional de Licores (FANAL) creada a mediados del siglo XIX, y sede actual del MADC, y de cómo estas coexisten con elementos naturales del entorno, reflejando el paso del tiempo como pieles que narran nuestra historia.

A partir de esta observación, los artistas recrean el concepto de estas pieles, mediante el uso del bajareque, una técnica constructiva tradicional originaria del periodo precolombino, cuyo uso se extendió a la colonia y que en el presente ha sido retomada desde practicas contemporáneas. Este sistema se basa en entramados estructurales de madera y bambú rellenos con tierra mezclada con fibra de abacá, arena, piedra, cal y baba de tuna, sobre la cual se aplican sucesivas capas de tierra arcillosa hasta llegar a un acabado más fino. El uso de la tierra en procesos constructivos es una práctica humana ancestral que evidencia la construcción y transmisión colectiva de saberes. En coherencia con esto, los artistas incorporaron en el proceso de elaboración de la obra la participación de grupos de estudiantes y personas interesadas, quienes, a su vez, aprendieron la técnica, manteniéndola viva a través del conocimiento compartido.

En el interior de la instalación se hacen visibles las distintas fases del proceso constructivo, como reafirmaciones matéricas e históricas, que culminan de manera poética en un entorno que sintetiza el paisaje montañoso del Valle Central que rodea al MADC y que, mediante recursos pictóricos, honra la materialidad de origen natural que hace posible la obra. Su relación con el espacio intervenido se potencia al atravesar su interior, conectando el horizonte con los tanques de captación de agua de la antigua FANAL, conduciéndonos a la conciencia del paisaje urbano y natural.

De esta forma, Pieles nos confronta con nuestra relación histórica con los materiales constructivos, y nos invita a imaginar prácticas colectivas más sostenibles con el medio ambiente, que se nutren del pasado, recordándonos que, al igual que el cuerpo como organismo vivo, la arquitectura también dialoga con su entorno natural y se transforma con el tiempo. 

Entrevista “Pieles” 

Realizada por Marianna Fonseca Rojas, estudiante de Historia del Arte de la Universidad de Costa Rica, en el marco del TCU-649 “Herencias (In)materiales” en colaboración con el Departamento de Mediación Educativa del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.  

Capas y pigmentos: la nueva instalación del MADC “Pieles” fusiona arte, diseño y bioconstrucción.  

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo presenta los ganadores de uno de los Fondos Concursables 2025, Ulises Rivera y Francisco Vásquez May con la instalación en la explanada “Pieles” combinando diseño, pintura y bioprocesos arquitectónicos para explorar la idea del cuerpo, la memoria y la transformación. Se conversó con ambos artistas con respecto al origen de su obra, sus procesos y la visión alrededor de ella.  

Ulises Rivera López, es un muralista autodidacta nacido en México y criado en Costa Rica. Estudió diseño gráfico, pero fue el arte urbano lo que le introdujo al muralismo. Su arte está inspirado en el entorno local, tanto urbano como natural, y en una sensibilidad a la recuperación de espacios públicos en San José que le posicionan dentro del panorama contemporáneo.  

Francisco Vásquez May es un arquitecto costarricense especializado en bioconstrucción y biomateriales, sus aportes se centran en el cruce entre arquitectura y sostenibilidad. Actualmente funge como co-director de Manglar, empresa de diseño enfocada en procesos de construcción naturales, recursos locales y arquitectura regenerativa. A partir de técnicas ancestrales, rediseñan espacios más saludables para los usuarios y su entorno.  

¿Cómo nace la idea de Pieles y qué los llevó a trabajar juntos en este proyecto?  

Francisco Vásquez May: La idea surgió de Ulises, le llamó la atención unos ensambles que hemos hecho para mostrar la técnica de bahareque. Empezamos haciendo una pieza en conjunto de 80 x 80 cm, que consiste en un entramado, con ciertas capas de tierra y fibra de varios colores. Cuando apareció la oportunidad de la convocatoria desarrollamos una propuesta con el mismo concepto, con el mismo material, pero salirnos de las dos dimensiones para lograr algo más envolvente. 

 Ulises Rivera: Bueno, la idea de Pieles nace del concepto de una obra que estuvimos desarrollando antes de que saliera el concurso la cual se basa en utilizar biomateriales como sustrato y diálogo de la obra, partiendo de capas de tierra de diferentes colores. El hecho de que en el concurso se pudiera trabajar algo más robusto nos hizo pensar en crear algo tridimensional donde se pudiera recorrer e interactuar con la obra. 

 ¿De dónde surge su concepto?  

UR: Nace de la interpretación que tuvimos de las capas de información que dialogan alrededor de la explanada en la cual se sitúa la obra. El soporte arquitectónico de la antigua Fanal ahora MADC nos habla mucho sobre historia, microorganismos, tiempo y de qué manera muta creando un carácter propio. Al tener interés por el biomaterial y poder dialogar con él en la composición pensábamos que lo ideal era traducir el paisaje externo al museo, sintetizarlo y así crear una composición que remitiera al mismo material, de donde se extrajo, para generar un hilo conductor entre espacio, material y diálogo. 

 FVM: Esta es una estructura de bambú que conforma el esqueleto de la obra, luego se construye un enrejado de madera que soporta una primera capa gruesa de tierra, el músculo, y finalizamos con diferentes capas finas de tierra de colores y cal, las pieles, internamente el diseño se relaciona con el paisaje exterior, el paisaje que está detrás de las capas construidas de la ciudad. Detrás de estos edificios hay un paisaje que estamos tratando de traer acá adentro, un telón natural que envuelve a la ciudad. Entonces, todo tiene que ver con capas, con pieles que conforman un espacio en tres dimensiones, que se puede atravesar y experimentar desde adentro 

¿Cómo dialogan los lenguajes propios de sus áreas de expertise dentro de la instalación? ¿Cómo ha sido trabajar juntos?  

UR: me parece que el diálogo entre cada área ha creado una fusión muy interesante para ambos. Es de notar en la obra como se entrelazan y generan un ritmo propio compartiendo ambos lenguajes. Fran y yo tenemos de conocernos más de 10 años siempre admiré mucho su pensamiento crítico y de diseño lo cual hizo que la creación tanto conceptual como de ejecución fuera algo muy fluido, llevadero y sobre todo enriquecedor.   

FVM: Yo siempre había admirado el trabajo pictórico y muralista de Ulises. Creo que tenemos cierta estética [en común], usamos geometría de líneas rectas que a su vez generan formas orgánicas. Entonces, articulamos este trabajo pictórico de Ulises a una arquitectura asimétrica que genera un volumen con cierta tensión, tratando de amarrar en conjunto el concepto del espacio.  

Su propuesta en Pieles es muy interesante, especialmente con el material tan representativo e histórico. En su experiencia, ¿qué significa el uso de estos materiales?  

FVM: Hace varios años que empezamos a interiorizar el impacto ambiental de los materiales de la construcción convencional y el efecto en las poblaciones que habitan estos espacios, lo que nos llevó a la bioarquitectura. Luego, lo interesante en la propuesta era como contraponerlo a este espacio que esta construido con concreto, que está expuesto a la intemperie, al sol y la lluvia y donde se genera humedad y evaporación. Todo lo que en la percepción física representa el concreto es lo opuesto a lo que estamos haciendo, con materiales que respiran, que están vivos, será un espacio donde se va a sentir un ambiente diferente.  

La tierra es un material que minimiza y retrasa el paso del calor, un espacio que está hecho con tierra transmite cinco veces más lento el calor que uno construido con concreto. A diferencia de estos edificios que rodean la explanada construidos con materiales convencionales la instalación vibra de una forma más armónica con las personas. 

¿Qué relación tiene con este espacio que también tiene una carga histórica-arquitectónica?  

La técnica que estamos usando se llama bahareque. Es una técnica ancestral, aún hay casas en pie que tienen más de 200 años construidas en estas técnicas naturales, por lo que nos pareció muy valioso contrastar la obra con este espacio abierto que es muy industrial. Eso tiene que ver con traer lo natural acá, hacer evidente la materia natural dentro de un lugar emblemático del centro de San José. Todos son materiales bio-basados, naturales, se trata de visibilizar que existe otra forma de crear espacios, un cobijo también. La tierra no solo es sustento para alimento, sino que puede convertirse en un material para crear espacios.  

Queríamos que este espacio dialogara con el lugar, que está cargado de referencias e íconos, especialmente esta plazoleta del museo. Trazamos un eje este–oeste que culmina justo en las torres de los tanques frente a nosotros. Así, cuando atraviesa la intervención hacia el este lo primero que encuentra de frente son los tanques. Este eje también alude al recorrido del sol y a la relación que tenían nuestros ancestros con él, a la manera en que la luz entra y transforma los espacios, incorporando así un valor simbólico a la obra.  

 

En cuanto su expectativa de la experiencia, ¿qué considera usted que puede remitir a personas que no saben que es bahareque y qué puede remitir a quienes ya han podido ver o vivir relacionados a esta construcción?  

FVM: Hace poco estuvo un grupo de estudiantes de colegio visitando la obra, ninguno conocía que era bahareque o adobe. Yo creo que con sólo el hecho de visitar este espacio va a causar curiosidad a la gente para investigar y entender qué es. Sólo el hecho de que haya un objeto construido de una manera diferente de la que estamos acostumbrados, puede llamar la atención y abrirle la puerta a la historia que hay detrás de una técnica como esta. Para la gente que sí lo conoce, podrá experimentar el potencial no solo constructivo de estos materiales sino como sustrato y como un medio muy potente para crear reflexiones y cuestionamientos. Al final una obra de arte nos permite cuestionar un poco esa cotidianidad que vemos tan normal, que a veces no vemos de forma crítica y que podemos imaginar y materializar con soluciones más cercanas a nuestra naturaleza e historia.  

 Con respecto a los materiales de tierra y elementos que usan, ¿de dónde provienen? 

 FVM: La mayor parte de la tierra que estamos usando proviene de las montañas de San Rafael de Heredia. La idea era jugar con lo que estamos haciendo dentro [de la obra] con una razón pictórica de los paisajes que estamos recreando y que las paredes [en la estructura de la obra] también tuvieran que ver con esas montañas. El proceso consiste en extraer la tierra arcillosa de cierta profundidad, dejándola humedecerse para luego mezclarla con arena y fibra de abacá, que se extrae de una musácea, similar al plátano, con la que fabrican hilos y cuerdas, un material súper resistente que empezamos a usar en bioconstrucción por su disponibilidad en el país, comprándola a pequeños productores de la zona sur. También utilizamos tierra proveniente de Nosara, Ciudad Cortéz y el Caribe Sur. 

 ¿Cómo relacionaron el uso de estos materiales orgánicos con el concepto de la obra “Pieles”?  

FVM: Cuando llegamos acá nos dimos cuenta de que a pesar de todo el concreto hay cierta vida en esos muros, hay musgo y microorganismos que están ahí a pesar de no estar en un medio natural. El concepto viene de esas pieles que aparecen en materiales que no son realmente orgánicos pero que siguen siendo naturaleza, porque esta siempre va a estar presente. Nosotros [como humanidad] nos hemos encargado de destruir el medio y construirnos un mundo artificial pero la fuerza natural ahí está siempre y va a prevalecer. La idea viene de estas capas de microorganismos que representan la naturaleza y que están presentes sobre lo que hemos construido.  

 

Si “Pieles” pudiera hablar, ¿qué diría? 

UR: Sin duda alguna siento que habla de lo natural, de la vida y como va mutando con el tiempo. Me gusta pensar que estas “pielesde diferentes colores que están en un mismo espacio pero que vienen de distintos lugares son como el ser humano, que todos en conjunto somos uno. Que no hay una diferencia entre color y forma, que lleva en su origen los mismos elementos sin distinción de nada.   

 

¿Se han planteado más trabajos colaborativos o algún otro tipo de temas que les gustaría seguir trabajando en un futuro o después de esta instalación?  

UR: Si claro, esta obra inmersiva nace de la intención que tenemos de crear obra en mediana y gran escala con biomateriales, de la mano de la práctica ancestral de construcción para incorporarlo a un medio más contemporáneo. 


Reseña biográfica: 

Ulises Rivera López (1984) artista visual costarricense formado en diseño gráfico, quien inició su carrera en 2010 en el ámbito del arte urbano, centrándose en la producción de obras geométricas caracterizadas por bloques de color intenso y plano. Utiliza la arquitectura urbana como su lienzo original, aprovechando las superficies existentes para integrar sus obras en el paisaje citadino. La fusión entre la naturaleza, la arquitectura y la pintura desempeñan un papel fundamental en su trabajo. En los últimos años ha desarrollado también obra pictórica de mediana y gran escala, destacando por la síntesis de formas, objetos y el uso de bloques de color. 

Su trabajo se puede apreciar en más de 30 intervenciones urbanas en todo el país, así como un amplio número de trabajos comisionados en recintos arquitectónicos de diversa naturaleza. Su obra ha sido expuesta en muestras y festivales, dentro de las cuales destacan; Exposición Colectiva “Rastros y Existencia: un palimpsesto’” Galería abra.espacio, 2024, Mural Efímero Conmemorativo del Bicentenario de la Independencia, Exposición Recuperar y Reimaginar: Nuevas Adquisiciones 2018 – 2021, Museo de Arte Costarricense, 2021, Residencia Sala temporal, 2020, Exposición Colectiva Denial “La estética de lo irreal”, Galería Gama, CDMX, 2020 y exposición colectiva Contaminación Cruzada Volumen I, Espacio Sabático, DeCerca y Temporal, 2020. 

Francisco Vásquez May (1981) arquitecto costarricense egresado de la Universidad de Costa Rica. Actualmente es socio y director de Manglar Bioarquitectura, empresa que se especializa en construcción natural, eco y bioarquitectura, ha sido colaborador de la iniciativa Río Urbano, miembro de la Comisión de Construcción Sostenible FUNDEBAMBÚ y arquitecto director en proyectos JSARQ y Jaime Rouillón Arquitectura.  

Ha participado en numerosas exposiciones e intervenciones artísticas, entre las cuales destacan el 1er Congreso Latinoamericano sobre Sostenibilidad, Ecología y Evolución, 2018, 1er Encuentro de Arte Público, 2014 y Urbana Paisaje Sonoro, FIA, 2012. Su trabajo ha sido premiado de manera reiterada, destacando la mención honorifica del concurso de Anteproyecto Arquitectónico del Centro de Visitantes del Parque Nacional Isla San Lucas, CFIA, 2021, mención honorifica del concurso de Anteproyecto Arquitectónico "Hábitat, Innovación y Madera", categoría vivienda de interés social, 2021, Gran Premio Bienal y Premio Bienal Nacional 2018, en la categoría diseño arquitectónico construido y 1er Lugar concurso de diseño sostenible y ecológico en la Reserva Camaronal, entre otros.