Un espacio invadido
Piense en una casa vacía. Imagine que usted decide habitarla. Después de la mudanza empieza a acomodar sus cosas, abre una gaveta y se encuentra con una realidad: la casa no estaba vacía. Sigue abriendo puertas de armarios y se da cuenta que las hormigas, la polilla, los hongos y otros tantos bichos más antes que usted tomaron posesión de ese espacio. Ahora sigue su turno: fumiga, limpia, sacude y barre. Se instala. Pero ¿cuánto tiempo pasará antes de que una pared le recuerde que los hongos nunca se fueron?

